Cuando nos vamos a vivir al exterior, las posibilidades de estar junto a nuestros seres queridos en fechas importantes se restringe .
Es en esos días cuando la nostalgia toca la puerta y empiezan a aparecer en nuestros sentidos el olor a asado, la familia llegando, los momentos descontracturados, las charlas livianas y no tan livianas. Y nosotros… no estamos ahí.
La distancia se nos vuelve en contra. Nos saltan las lágrimas y peleamos con nuestras circunstancias como si fueran nuestras peores enemigas. Esta ceguera, que nos invade en estos momentos, no nos deja ver que, quizás, haya otras formas en las que podemos hacernos presentes y tocar el corazón del otro, a pesar de no estar físicamente con él.
También puede pasar que llegue la fecha y no recordemos con nostalgia a nuestro padre. Quizás alguna discusión sin buenos resultados, falta de presencia en momentos claves o un carácter difícil no permitan tener buenos recuerdos ni ganas de pensar en él. Pero no por estar lejos las historias se borran. Viajan con nosotros y pareciera que la distancia las pinta con más color. Sentimos que estamos sentados en una sala de un cine mirando nuestra propia vida, esa que se proyecta en la pantalla y que nos hace pensar. El enojo y la tristeza se ubican en las butacas y sentirlas cerca no siempre es fácil. Quizás sean tiempos para pensar…..y, por qué no, para perdonar.
Acá les mando algunas preguntas. A partir de ellas se puede crear un mensaje para regalar a la distancia.
¿ Cuáles son las cualidades que destaco en mi Papá?
¿ Que repercusión tienen estas características en mi relación con él?
¿Cuál de ellas me gustaría agradecerle en esta oportunidad?
¿ Qué aprendo de él a través de estas cualidades que me gustaría tomar como propias y cuales soltaría?
PROPUESTAS: Usar nuestra creatividad armándole una canción, o un collage, o un álbum de fotos recordándole momentos donde esas cualidades han estado presentes para vos y te han hecho bien.
USEMOS NUESTRA MAGIA PARA CREAR UN MOMENTO ESPECIAL CON QUIEN ESTÁ LEJOS.