Al irnos a vivir lejos, quedamos solos con nuestra familia chica, quienes pasarán a formar ese grupo de contención cotidiano. La buena comunicación entre todos será un elemento muy importante para que nos sintamos comprendidos y apoyados. En los primeros momentos, los expatriados nos conectamos con otras personas que están viviendo nuestra misma experiencia, con el fin de intercambiar datos y vivencias. A medida que el tiempo pasa podremos ir, también, conociendo gente local con quienes empezaremos a intercambiar culturas, aprendiendo nuevos modos de vida que pueden enriquecer la nuestra. Muchas veces, nos escucharemos decir: «ya no soy de aquí ni de allá”
idioma es, muchas veces, un shock ya que a medida que el tiempo pasa, empiezan a integrar más palabras locales que las del idioma materno, lo que se convierte en un duelo más para los padres que se resisten a cambiar su manera de hablar. Por eso mantener la lengua de base en el hogar ayudará también a mantener la identidad de origen.