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AMIGOS NUEVOS: uno de los primeros desafíos en la expatriación

28 mayo, 2018Maria BerardiEXPATRIADOS ARGENTINOS ALLA VAMOS, PRIMEROS TIEMPOS, SOCIABILIZACIÓNNo hay comentarios
Unos de los temas que, tarde o temprano, aparece en el desarraigo, es la inserción en la nueva cultura y la nueva sociabilización. Hemos dejado nuestros afectos lejos, esas personas que nos dan seguridad, con quienes nos sentimos cómodos y que  son nuestra referencia y nuestra compañía en los buenos y malos momentos.
Al irnos a vivir lejos, quedamos solos con nuestra familia chica, quienes pasarán a formar ese grupo de contención cotidiano. La buena comunicación entre todos será  un elemento muy importante para que nos sintamos comprendidos y apoyados. En los primeros momentos, los expatriados nos conectamos con otras personas que están viviendo nuestra misma experiencia, con el fin de intercambiar datos y vivencias.  A medida que el tiempo pasa podremos ir, también, conociendo gente local con quienes empezaremos a intercambiar culturas, aprendiendo nuevos modos de vida que pueden enriquecer la nuestra. Muchas veces, nos escucharemos decir: «ya no soy de aquí ni de allá”
Ese intercambio mutuo nos hace abrir nuestra mente integrando lo que aprendemos y modificando, a veces, hábitos que ya no nos sirven más en nuestro nuevo destino. Pero, a la vez, al volver a nuestro país nos hace sentir diferentes. Esa mezcla de nuevas costumbres, con la conservación de las de origen, hace que nos vayamos adaptando de a poco. Las visitas de familiares y amigos de siempre, hablar nuestro idioma en casa, comunicarnos con los que han quedado lejos y contarles nuestras rutinas nuevas, harán que no nos sintamos tan solos. A la vez, un pequeño esfuerzo al principio para tratar de integrarnos permitirá que, de a poco, nos sintamos en casa..
Los grupos en redes o las instituciones de ayuda al expat son de gran apoyo en los primeros momentos. Las iglesias, el colegio donde van nuestros hijos, instituciones de beneficencia, pueden ser buenos lugares también. Conectarnos con ellos es empezar a lograr un grupo de pertenencia. Como así también aprovechar este tiempo para estudiar algo, o simplemente conocer la nueva cultura a través de conferencias, exposiciones, etc.
El ejecutivo/a, responsable de la expatriación, también tendrá lo suyo en su ámbito laboral. También necesitará un tiempo para ir conociendo las reglas de convivencia, nueva cultura de la empresa, afianzamiento en el idioma y también ir abriéndose a nuevas relaciones laborales y personales. No siempre es fácil para el/ella, dado que el tiempo libre se restringe mucho por los viajes y por la energía que lleva la adaptación. Y además porque esos momentos de receso, muchas veces, está dedicado a la familia para compensar las ausencias por trabajo. Eso puede dificultar la sociabilización.
También los niños van a ir cambiando hábitos ya que al asistir al colegio, comienzan más rápido a adaptarse. El cambio del idioma es, muchas veces, un shock ya que a medida que el tiempo pasa, empiezan a integrar más palabras locales que las del idioma materno, lo que se convierte en un duelo más para los padres que se resisten a cambiar su manera de hablar. Por eso mantener la lengua de base en el hogar ayudará también a mantener la identidad de origen.
Pero no todo lo que reluce es oro. Esto lo escribo hoy después de haber vivido 6 años en el exterior. La verdad, no fue fácil para mi sociabilizarme. Al principio extrañaba mucho la intimidad que se logra con los años. Necesitaba una amiga para ir a comprarme unos zapatos, o para que me acompañara a sacarme esa radiografía que me había recetado el médico. Si alguién me hablaba en el metro, yo era capaz de invitarla a tomar un café. Las reuniones con locales se organizaban con un mes de anticipación y, por momentos, las conversaciones en francés coloquial se me hacían indescifrables. Me desconectaba por el esfuerzo mental que tenía que hacer aunque  con una mímica y mi mejor sonrisa, daba mi aprobación a lo dicho. Estas vivencias, muchas veces me hacían sentir extraña guardando  mi espontaneidad por miedo a quedarme afuera. Los grupos de expatriados argentinos y latinos fueron, al principio, los que nos brindaron esos espacios para compartir las experiencias que eran similares a todos, logrando relaciones que duran hasta hoy. Ellos se convirtieron en nuestra familia en Francia y con ellos compartimos momentos de gran intimidad durante esos años.
Dejar nuestro país, nuestros afectos y nuestros hábitos, como así también, nuestros proyectos, necesidades, deseos, nos hace entrar en una danza de emociones que hay que aprender a gestionar. Se inicia un importante viaje emocional. Buscar ayuda en este momento puede colaborar a encontrar estabilidad más rápido.
: AMISTADES, comunicación en la familia, emociones, intercambio cultural, sociabilizacion
Maria Berardi
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